El vocativo de los sueños briscos


¡Thiago!  descansa en su almohada mullida ajeno a mi súplica de existencia.  Levantate mi amor, necesito que me mires.  Quiero ser el náufrago de tus pupilas azules. Tu sonrisa distorsionada en la distancia cual puente inframundo es la razón de mi alma fugitiva. Viaja entre las nubes para llegar a tu ventana. 
Hoy desperté con ganas de llorarte a los pies de la cama. Thiago, escuchá cómo te llamo. 





8 comentarios:

  1. Me enamoré de la foto. "Hoy desperté con ganas de llorarte a los pies de la cama. " Amé esa frase, me identifico totalmente y con el escrito también, la puta madre...

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  2. De nuevo por tu casa, disfrutando de las cosillas que nos dejas. Siempre un placer.

    Saludos y un abrazo.

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  3. muy lindo tu blog
    te sigo
    saludos! :)

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  4. Oh, es hermoso; sin duda sentirse así es tan extraño, es amar al fin y al cabo y aquello es una sensación hermosa pero también es la desesperación total, me encantó como has reflejado en tu escrito todo eso.
    Y también tu entrada pasada me gustó muchísimo, lo de los deseos y los agradecimientos y como conforme pasa el tiempo nuestros anhelos se vuelven un poco más realistas pero siempre es posible conservar aquella ilusión e inocencia.
    Amo como escribes nena, me pasaré seguido por acá.

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  5. Sinceramente, no puedo sentirme más identificada en este momento. Además, me encantó tu blog. es muy bueno.

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  6. Muy lindo, algo... extraño? no sé como expresarlo, pero muy intenso y hermoso. :)

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